sábado, 7 de marzo de 2009


Budo Reigi en la Takamura-ha Shindo Yoshin Ryu
-Por Yukiyoshi Takamura, editado por Toby Threadgill-
¿Qué es el Reigi?
La traducción más sencilla para Reigi sería la de “etiqueta” o “protocolo”. Para el observador no iniciado, el Reigi parece ser una serie de actos rituales que, a menudo, incluyen vocalizaciones que podrían guardar una relación poco obvia con el fin primordial que se persigue. Los elementos simples y observables del Reigi constituyen el Omote o manifestaciones externas. Sin embargo, el Reigi propiamente dicho sólo tiene un vínculo parcial con el Omote. El Reigi es más bien una mezcla del Omote y el Ura, o aquello que se encuentra más allá de lo que la vista percibe. El Reigi no tanto se practica como se experimenta. En sus formas más elevadas representa la unión de la mente, el cuerpo y el espíritu. Su esencia existe en ese receso de nuestra alma que a menudo elude la descripción temporal.
A primera vista el Reigi en el Budo podría parecer un curioso fenómeno aojos de un occidental, pero se necesita una inspección más profunda para llegar a comprender su significado. Algunas personas preguntan “¿Qué tiene que ver todo este ritual con aprender a pelear?”. Mi respuesta es: Todo. El propósito principal del Budo Reigi es situar a la mente en un estado apropiado para que se pueda enseñar mejor como aprender. Pero recuerden, esto es sólo el inicio. Para ejemplificarlo con un concepto familiar para los occidentales; el Reigi es el Alfa y el Omega del aprendizaje. Las verdaderas Artes Marciales Japonesas no pueden separarse del Reigi y mantenerse fieles a sus raíces Japonesas. El Budo siempre debe comenzar y terminar con Reigi, por que sin Reigi el Budo nunca puede ser auténtico Budo.
La Finalidad del Reigi
Durante el entrenamiento de un alumno, el Reigi va adquiriendo propósitos más importantes y profundos. Constituye una parte inseparable del Shugyo o austero entrenamiento mental. Se utiliza como prueba de la voluntad del alumno para someter su ego a la destrucción. Como tal, se convierte en la base sobre la que uno forja el alma del guerrero. Pero por supuesto, nosotros en realidad no destruimos el Ego del alumno. En su lugar, nos fijamos como objetivo pulir y moldear su ego mediante la dureza, el reto y la reflexión. El alumno tras un periodo indeterminado de evaluación puede convertirse en un Deshi oficial o discípulo demostrando su voluntad de aceptar ese reto con un corazón puro. En la Takamura-ha Shindo Yoshin Ryu mediante el Reigi, éste afirma su decisión de realizar formalmente un Keppan-sho o “juramento de sangre”.
La aceptación o negación del verdadero Reigi puede utilizarse para mostrar a un Sensei la dedicación o las deficiencias de un alumno. El alumno que cuestiona constantemente o rehúsa someterse al Reigi no está preparado para el entrenamiento continuado ya que, en último término, considera que sus propias opiniones y deseos son superiores a las metas de la Ryu. Cegado por su egocentrismo, un alumno irrespetuoso del Reigi es incapaz de aceptar el hecho de que su responsabilidad como Deshi es, ante todo, hacia la Ryu que el beneficio de los demás se antepone al suyo propio.
Para el Deshi oficial, el Reigi goza de la libertad para impartir sus lecciones más importantes. Las experiencias adquiridas gracias al Budo Reigi y la ejecución técnica de la Ryu se funden en una única expresión. Esta combinación de experiencias transforma el alma. La mayor sensibilidad resultante del Shugyo continuado permite al Deshi adentrarse en su propio corazón de una forma que nunca antes se había experimentado. Se puede decir que, para muchos, es una epifanía. La responsabilidad hacia la Ryu, hacia sus superiores y hacia la humanidad en su conjunto se anteponen a sus propios deseos.
De esta manera se forja un espíritu benevolente y la sabiduría encuentra terreno fértil. Los conceptos abstractos de la vida y la muerte sitúan la existencia del Deshi en el contexto natural apropiado. A menudo ve ante si por primera vez la trascendencia del mundo espiritual. Tras fraguarse durante muchos años, el Deshi, se convierte en uno con este mundo y con el otro donde se encuentran las almas de nuestros antepasados.
Sin esta sensibilidad y la conciencia de haber encontrado su lugar en el mundo, un practicante de Artes Marciales podría errar el camino y desarrollar un código moral distorsionado, un código que justifique la autocomplacencia egoísta y la violencia racionalizada. La sabiduría y el sacrificio alcanzada a través del verdadero Reigi invoca la protección de los benévolos Kami contra males con los que la humanidad ha luchado durante generaciones. Males que son la desdicha de nuestra existencia humana.

¿Qué es el Falso Reigi?
Hay gente que me ha preguntado “¿puede cambiar el Reigi?”. La respuesta es que “Por supuesto que lo hace”, aunque de formas muy sutiles y deliberadas. Es una verdad universal que todas las cosas deben adaptarse para seguir siendo relevantes. El Reigi no existe de o por sí mismo. Constituye una manifestación del propósito por el cual fue creado. Si el Reigi no evoluciona o deja de ser un claro testigo del propósito para el que se creó terminará siendo inútil. Sin embargo, cambiar por cambiar conlleva incontables riesgos. El Reigi debe mantenerse fiel a su propósito de manifestar el Don divino para beneficio de la humanidad.
Pondré un ejemplo de un cambio de nuestro Reigi que me parece adecuado. Este cambio se institucionalizó en nuestras organizaciones occidentales como respuesta a un problema de uso y de lenguaje. En Japón, siempre se hace referencia a un Sensei como “Sensei”. En el tatami o fuera de él un Sensei es un “Sensei”.
Sin embargo, en Occidente, referirse constantemente en público a su profesor como “Sensei” a muchos les parecería una manera muy nov o daría mala impresión a los que no estuvieran familiarizados con el uso japonés del término. Exacerbar este problema es una tendencia de muchos occidentales hacia la exageración del Omote del Reigi. Referirse constantemente en público a alguien como “Sensei” sólo conseguiría que esta exageración condujese a una mayor mal interpretación de su auténtico uso. A menudo en respuesta a este malentendido, surge el falso Reigi o Reigi inapropiado.
Para combatir la propagación de este fenómeno pido a los alumnos que sólo utilicen las formalidades y maneras japonesas en el Dojo o en privado. En público prefiero que se dirijan a mi simplemente como “señor”. Este es un Reigi mucho más apropiado y adecuado en Occidente tal y como lo entiende y aprecia con facilidad el público en general. Por tanto, este cambio del Reigi estricto practicado en la mayoría de los Budo de Japón pero, dicho cambio, no es arbitrario. Una razón importante y valiosa lo guía.
Para citar otro ejemplo de Reigi falso o inadecuado, consideremos la palabra Shihan. En algunos círculos de Budo occidentales los Shihan se multiplican como conejos. En la actualidad el significado del término “Shihan” se malinterpreta por completo y se adultera. ¡Los autoproclamados “Maestros” salen de por todos lados!. Incluso llegué a ver a un individuo que se había ascendido a sí mismo al rango de “Dai Shihan”. No pude más que reír ante tamaño absurdo. Supongo que en su ignorancia piensa que “Dai Shihan” significa “Gran Maestro”, sea lo que sea un gran maestro. No me extraña nada que lo próximo que veamos sea “gran Gran Maestro” o “Dai Dai Shihan”.
En el peor de los casos, el falso Reigi no es sólo un malentendido sino un fraude descarado. El falso Reigi de este tipo suele ser invención de un instructor mediocre para fomentar una impresión de legitimidad o pericia que en realidad no posee.
Para los iniciados en el auténtico Budo esta clase de “auto-promoción” estrafalaria resulta demasiado obvia. Sin embargo el ciudadano de a pié, poco versado en el auténtico Budo Reigi, esta burla de la etiqueta puede dañar la impresión que el gran público tiene sobre el genuino Budo.
Términos específicos del Budo ,como Shihan, simplemente no son adecuados en el uso occidental común porque, al fin y al cabo, todas las traducciones son imprecisas. Al utilizar el término “Shihan”, el Omote ha sido traducido sin su contrapartida de Ura. En el uso occidental común no existe un concepto similar de Ura asociado a la palabra “maestro”. El Ura se pierde en la traducción y sin dicho Ura, el falso o inadecuado uso del Reigi llena ese hueco.


El Inadecuado Énfasis del Reigi
Otra trampa comúnmente asociada al Reigi demuestra la importancia de mantenerlo dentro de su auténtica perspectiva. Un budoka estadounidense de reputación más bien infame por comportarse “muy a la japonesa”, una vez me dio que mi Reigi era demasiado informal y liviano para ser correcto. Ello ha sido motivo de diversión para mí y para unos cuanto amigos míos durante un largo tiempo. Constantemente recuerdo a las personas que enseño que el Reigi, aunque tiene una importante manifestación física o Kata, es predominantemente un ejercicio interior. El Reigi ejecutado con propiedad debería resultar tan cómodo que se hace sin pensar. El auténtico Reigi debe ser siempre como una meditación en movimiento.
En el dojo del citado instructor he observado que el Reigi se había vuelto tan estático y excesivamente Omote que sencillamente no tenía Ura. Donde no hay Ura no hay auténtico Budo. Ese instructor ha exagerado el Reigi hasta el punto en el que su Dojo es un Dojo de Reigi Omote en lugar de Budo. Esto mismo lo he observado hace poco en Japón. Parece que este fenómeno no se limita a los países extranjeros.
Lo opuesto también es observable, aunque por lo general sólo en Japón. Allí el Reigi puede convertirse en un ejercicio mecánico, totalmente desprovisto de su dimensión o propósito espiritual. En dicha manifestación se ha transformado en una especie de Reigi frívolo sin el auténtico Omote y Ura. Substancialmente se ha quedado en nada, ni siquiera en el caparazón del Reigi Omote.
A pesar de toda la importancia que se concede al Reigi hay que hacer de nuevo hincapié en que el Reigi no es un fin en si mismo. Tiene una función importante y concreta y esa función en el Dojo es la de contribuir al adiestramiento del cuerpo y del alma en su búsqueda del Budo. Pese a todo el Reigi no es el Kami en si mismo. Sobre valorar o infravalorar el Reigi incapacita el alma de un Dojo y por tanto, a sus Deshi. Es una verdad Universal que todas las cosas necesitan de un equilibrio adecuado. El equilibrio entre la mente y el cuerpo. El equilibrio entre el movimiento y lo estático. El equilibrio entre lo físico y lo mental.
El equilibrio es la mayor verdad a la que todo budoka aspira día tras día. El Reigi puede funcionar como una valiosa herramienta para enseñar el equilibrio y la armonía del espíritu, pero el Budo Reigi también puede utilizarse de forma inadecuada o descuidarse. Sin el influjo del auténtico Reigi, el Budo es como un barco sin timón que va a la deriva en una tempestad. Su destino es incierto.
Yukio Takamura, 1982

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